Galería multimedia
I S L A D E T A B A R C A
La Isla de Tabarca es un pequeño núcleo habitado frente a Alicante, con una historia muy peculiar ligada a piratas y a unos pescadores genoveses traídos en el siglo XVIII, y hoy vive sobre todo del turismo y la pesca artesanal.Historia en pocas pinceladas
Historia en pocas pinceladas
Durante siglos fue refugio de piratas berberiscos, aprovechando su posición en medio de las rutas del Mediterráneo. Para controlar esa amenaza, Carlos III decidió fortificar la isla en el siglo XVIII y repoblarla. En 1768–1769 llegaron pescadores de origen genovés que habían sido esclavizados en la isla tunecina de Tabarka y fueron liberados y trasladados aquí, dando lugar a la “Nueva Tabarca”. Se construyó una ciudad amurallada, con murallas, iglesia, Casa del Gobernador y estructuras militares que todavía marcan la silueta del pueblo. En el siglo XIX perdió importancia militar, se retiró la guarnición y la isla pasó a ser sobre todo un pueblo pesquero, que llegó a tener cerca de mil habitantes.
Población y vida cotidiana hoy
Tabarca es la isla habitada más pequeña de España y una de las pocas con núcleo estable en la Comunitat Valenciana. La población permanente ronda las 50–60 personas en invierno, muy lejos de los cientos de habitantes que tenía hace unas décadas. La caída se explica por la falta de servicios, empleos y oportunidades, que ha empujado a mucha gente a vivir en Alicante, Santa Pola o Elche. En verano el paisaje cambia por completo: se habla de hasta 3.000–10.000 visitantes en los días punta, con restaurantes llenos, barcos entrando y saliendo y la isla convertida en un pequeño “pueblo turístico flotante”.
Turismo, medio ambiente y debates actuales
Desde 1986, Tabarca y sus aguas son reserva marina, famosa por sus fondos claros y su biodiversidad, lo que la hace un punto clave para el buceo y el snorkel. Hoy el gran tema es cómo equilibrar ese entorno frágil con un turismo que ya supera los 230.000 visitantes al año, sobre todo entre julio y agosto, con llegadas masivas en tabarqueras desde Alicante y Santa Pola y muchas embarcaciones privadas fondeando alrededor. El Ayuntamiento de Alicante plantea medidas como reactivar un Centro de Educación Ambiental para traer grupos de estudiantes y reforzar la parte educativa, y se discute si hay que limitar o no el número de visitantes para no “matar la gallina de los huevos de oro”. A todo esto se suma la necesidad de mejorar servicios básicos (limpieza, residuos, sanidad, seguridad) que se quedan cortos cuando la isla pasa, literalmente, de pueblo de 50 vecinos a mini ciudad de miles de personas durante algunos días de verano.
I M Á G E N E S
V Í D E O